Seis formas de hacerlo tuyo
Un cuaderno pequeño.
Un mundo de posibilidades.
Empieza con algo que ya quieras decir. Estas rutinas sencillas encajan con el colegio, el trabajo y el día a día.
Haz del dictado un hábito diario.
Añade unas cuantas frases de una lista de ortografía o de un texto de lectura. Reproduce una, aparta la vista de la pantalla y escribe en papel lo que oigas. Compárala con el original y luego dila en voz alta.
Prueba con una frase así“The little bird is sitting by the window.”
Prueba con tres frases. Mañana, vuelve a las palabras que se te escaparon.
Lo que escribes lo corriges tú. El Cuaderno te ofrece práctica de pronunciación, sin corrección automática del dictado.
Practica antes de hacer la maleta.
Escribe frases útiles en el idioma que vas a hablar. Ensaya cómo pedir la comida, preguntar una dirección o hacer el check-in, frase a frase.
Prueba con una frase así“Could you tell me which platform I need?”
Empieza con cinco frases que creas que vas a usar en tu viaje.
Llévate la lectura a casa.
Fotografía un texto corto del colegio o escribe unas líneas. Escúchalo con tu hijo o hija y deja que practique cada frase a su ritmo.
Prueba con una frase así“Our class is learning about the ocean.”
Con los más pequeños, elige una frase corta y practícala con ellos.
Presentaciones y entrevistas
04Gana soltura desde la primera frase.
Pega las primeras líneas de una charla o escribe cómo te vas a presentar en una entrevista. Escucha las palabras y trabaja su pronunciación antes de ensayarlo todo.
Prueba con una frase así“Today I would like to share a new idea.”
Limítate a un fragmento corto y después practica tú la charla completa.
Conversaciones cotidianas
05Encuentra las palabras para tu día.
Guarda frases que quieras decir en una cafetería, en el colegio o al conocer a alguien. Practica cómo decirlas con claridad antes de usarlas en persona.
Prueba con una frase así“Would you like to join us for lunch?”
Usa frases que sepas que son correctas, de un profesor o de una guía de conversación de confianza.
Guarda las frases que merece la pena repetir.
Añade palabras y frases cortas que se te siguen atascando. Vuelve a una página guardada, escúchala otra vez y dale otra oportunidad a las líneas difíciles.
Prueba con una frase así“I usually take the train on Thursdays.”
Unas pocas frases útiles pueden dar para una sesión de práctica mejor que un capítulo entero.